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REFLEXIONES POR EL
PASTOR MANOLO SIERRA |
“APRENDIENDO A VIVIR”
En
el libro del éxodo encontramos como el Faraón rey de Egipto,
quiso destruir las vidas de miles de niños que nacían en el
pueblo de Israel. Creo que Satanás hoy en día intenta hacer lo
mismo con la iglesia. De ahí que tenemos que saber como actuar
para que el enemigo no pueda alcanzar sus objetivos.
Dios nos ha dado
infinidad de armas espirituales, para que podamos vivir vidas
cristianas victoriosas y llenas de bendición. Necesitamos
conocer a la perfección dichas armas para que nuestro enemigo el
diablo, no pueda destruir la obra de Dios.
Siempre he creído
que una de las armas mas poderosas que tiene la iglesia es la
unidad entre sus miembros. Si somos capaces de mantenernos
unidos frente a los ataques de Satanás, el no podrá meterse y
zarandear a la iglesia. Necesitamos cerrar filas alrededor de
nuestros líderes espirituales y hacer un frente común frente a
las asechanzas del diablo.
Estamos dando un
énfasis sobre la importancia del discipulado porque creo
sinceramente que la iglesia necesita estar entrenada y
capacitada para que cada uno de sus miembros en el lugar que
ocupa pueda defender el terreno que Dios nos ha dado. Cada
miembro es importante, cada uno de nosotros tiene una función
que desarrollar, unos en la enseñanza, otros en la alabanza,
otros en la oración, otros atendiendo a los nuevos, así cada uno
de nosotros podrá aportar su grano de arena para que el Cuerpo
de Cristo, es decir, la iglesia, consolidándose día a
día.
Tenemos que evitar a
toda costa los brotes de rebeldía y de independentismo en el
seno de nuestra iglesia, todos debemos trabajar bajo autoridad,
sometiéndonos los unos a los otros, los “revolucionarios” dentro
de nuestra iglesia no tienen que encontrar lugar para ver
cumplidas sus ambiciones personales. Cualquier miembro que
sienta hacer algo para el Señor, debe de comunicarlo al pastor,
y someterse al sentir general de la iglesia. Dios es un Dios de
orden y jamás aprobara ni bendecirá a los rebeldes que actúan
bajo sus propios impulsos y deseos carnales.
Samuel supo esperar
en Dios, mientras el sacerdote Eli y sus hijos estaban ocupando
el cargo sacerdotal, Samuel tenía que esperar en el Señor. No se
adelanto, no se le ocurrió atacar ni hacerse con el poder por
medio de un acto de rebeldía, sino todo lo contrario, aprendió a
someterse y a esperar su oportunidad.
Que el Señor nos
ayude a tener una visión de cuerpo, a luchar por su iglesia, y a
aportar todo lo que debemos de aportar para el avance y progreso
del Reino de Dos.
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