NUESTROS HIJOS 

Hoy hablaremos acerca del cuidado que como padres tenemos que tener sobre nuestros hijos, sobre todo los aspectos espirituales, que al fin y al cabo son los más importantes puesto que el futuro de nuestros hijos depende fundamentalmente de la herencia espiritual que seamos capaces de dejarles.

Muchos padres cristianos no son conscientes de la importancia de preparar espiritualmente a sus hijos para el día de mañana. No debemos olvidar que algún día no muy lejano nuestros hijos abandonaran el hogar para formar su propia familia como lo hicimos nosotros. El tiempo que vivan con nosotros, es el tiempo que Dios nos  da para que les enseñemos las verdades y los principios de la Palabra de Dios que les acompañaran toda la vida.

Te has preguntado alguna vez si tus hijos una vez que abandonen el hogar y se casen ¿seguirán en los caminos del Señor, asistiendo a la iglesia como hasta ahora? ¿Se mantendrán fieles al Señor y a su Palabra todos los días de su vida? Es importante que nos hagamos estas preguntas, y trabajemos para hacer de nuestros hijos una generación de bendición.

Ahora algunos de ellos son niños que juegan y corren por la iglesia, mañana serán adolescentes y después jóvenes, y cuando nos hayamos dado cuenta, se habrán convertido en hombres y mujeres. Conozco muchos padres cristianos que cuando sus hijos crecieron, estos se dejaron de congregar y se apartaron completamente de los caminos del Señor.

Nuestra mayor responsabilidad como padres no es proveerles de las cosas materiales que necesitan. Es la herencia espiritual la que marca la diferencia, la que le da consistencia a la vida, fundamento sólido que mantiene la estabilidad de la persona, esa debe ser nuestra mayor responsabilidad.

La mayoría de nosotros no tuvimos una herencia espiritual sana, la doctrina que nos inculcaron estaba contaminada, la idolatría, la superstición, las procesiones, el tener que confesarnos con un cura era lo normal, el éxito estaba fundamentalmente en la mejor carrera o en el trabajo que diera mas dinero, hasta el día que nos convertimos y nuestros ojos fueron abiertos a la verdad del evangelio. Pero con nuestros hijos ha sido algo muy diferente, el orar en casa, leer la Biblia, asistir a la Escuela Dominical, etc ha sido lo normal para ellos.

Por lo tanto, no dejemos de invertir en nuestros hijos el tiempo para que amen a Dios y a su Palabra todos los días de su vida, tengamos cuidado con lo que ven, con quienes se juntan, con lo que llenan sus mentes, porque nuestra mayor responsabilidad es darles una herencia espiritual a nuestros hijos. Que Dios nos bendiga y nos ayude.

Pastor Manolo Sierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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