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REFLEXIONES POR EL
PASTOR MANOLO SIERRA |
NUESTROS
HIJOS
Hoy
hablaremos acerca del cuidado que como padres tenemos que tener
sobre nuestros hijos, sobre todo los aspectos espirituales, que
al fin y al cabo son los más importantes puesto que el futuro de
nuestros hijos depende fundamentalmente de la herencia
espiritual que seamos capaces de dejarles.
Muchos padres
cristianos no son conscientes de la importancia de preparar
espiritualmente a sus hijos para el día de mañana. No debemos
olvidar que algún día no muy lejano nuestros hijos abandonaran
el hogar para formar su propia familia como lo hicimos nosotros.
El tiempo que vivan con nosotros, es el tiempo que Dios nos da
para que les enseñemos las verdades y los principios de la
Palabra de Dios que les acompañaran toda la vida.
Te has
preguntado alguna vez si tus hijos una vez que abandonen el
hogar y se casen ¿seguirán en los caminos del Señor, asistiendo
a la iglesia como hasta ahora? ¿Se mantendrán fieles al Señor y
a su Palabra todos los días de su vida? Es importante que nos
hagamos estas preguntas, y trabajemos para hacer de nuestros
hijos una generación de bendición.
Ahora algunos
de ellos son niños que juegan y corren por la iglesia, mañana
serán adolescentes y después jóvenes, y cuando nos hayamos dado
cuenta, se habrán convertido en hombres y mujeres. Conozco
muchos padres cristianos que cuando sus hijos crecieron, estos
se dejaron de congregar y se apartaron completamente de los
caminos del Señor.
Nuestra mayor
responsabilidad como padres no es proveerles de las cosas
materiales que necesitan. Es la herencia espiritual la que marca
la diferencia, la que le da consistencia a la vida, fundamento
sólido que mantiene la estabilidad de la persona, esa debe ser
nuestra mayor responsabilidad.
La mayoría de
nosotros no tuvimos una herencia espiritual sana, la doctrina
que nos inculcaron estaba contaminada, la idolatría, la
superstición, las procesiones, el tener que confesarnos con un
cura era lo normal, el éxito estaba fundamentalmente en la mejor
carrera o en el trabajo que diera mas dinero, hasta el día que
nos convertimos y nuestros ojos fueron abiertos a la verdad del
evangelio. Pero con nuestros hijos ha sido algo muy diferente,
el orar en casa, leer la Biblia, asistir a la Escuela Dominical,
etc ha sido lo normal para ellos.
Por lo tanto,
no dejemos de invertir en nuestros hijos el tiempo para que amen
a Dios y a su Palabra todos los días de su vida, tengamos
cuidado con lo que ven, con quienes se juntan, con lo que llenan
sus mentes, porque nuestra mayor responsabilidad es darles una
herencia espiritual a nuestros hijos. Que Dios nos bendiga y nos
ayude.
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