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REFLEXIONES POR EL
PASTOR MANOLO SIERRA |
LA VOLUNTAD DE
DIOS
Tarde o
temprano todos nosotros nos encontraremos con la lucha entre
hacer nuestra voluntad o hacer la voluntad de Dios. Por una
parte nuestra carne nos dirá que no merece la pena hacer la
voluntad de Dios, y por otra parte, el espíritu nos dirá, que la
voluntad de Dios es perfecta, es buena y agradable.
El mismo Señor
Jesucristo en el Huerto del Getsemani oro y dijo textualmente:
“No se haga mi voluntad, sino la tuya” Vemos en estas palabras
que el Señor Jesucristo sometió su voluntad, a la voluntad del
Padre. Y dicho sea de paso, no era nada fácil aceptar y obedecer
el plan previamente establecido para la redención de la
Humanidad.
No es nada
fácil que nuestra voluntad se rinda y acepte la voluntad de
Dios, de hecho nunca lo hará. Lo que tenemos que hacer es
renunciar a hacer nuestra voluntad, y pedirle con todo el
corazón al Señor cada día, que nos de fuerzas para que podamos
cumplir con el propósito de Dios para nuestras vidas.
Podemos echar
a perder muchas cosas hermosas, simplemente por no rendirnos a
su voluntad. Podemos perjudicar, y dañar la obra de Dios, por el
mero hecho de no querer acatar la voluntad de Dios para nuestras
vidas.
Todas las
personas que han rechazado hacer la voluntad de Dios no han sido
felices, y es que la verdadera paz solo se experimenta cuando
estamos
en el centro
de la voluntad de Dios.
A veces hacer
la voluntad de Dios no es fácil, no siempre nos resultara
sencillo obedecer a Dios, sobretodo cuando El te pida algo que
va en contra de tus deseos, pero si le pides al Señor que te
ayude, y que te haga entender que lo mejor del mundo es hacer su
voluntad, pronto descubrirás que las bendiciones que se pueden
perder por no hacer su voluntad son muchísimas, y que de ninguna
manera merece la pena vivir a nuestra manera, dándole las
espaldas a la voluntad de Dios.
Romanos 12:2
dice:…”que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta”
Pero que para comprobar cual es la voluntad de Dios para nuestra
vida, tenemos que ser transformados por medio de la renovación
de nuestro entendimiento. Eso quiero decir, que tenemos que
poner de nuestra parte, tenemos que desear ser tratados por
Dios, será la única manera de que El, podrá revelarnos su
voluntad a nuestra vida.
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