EL VALOR DE LAS PEQUEÑAS COSAS
Las cosas pequeñas frecuentemente tienen gran valor, especialmente cuando se pueden combinar con otras de la misma especie. Por ejemplo, las letras del abecedario, consideradas una a una pueden parecernos insignificante, pero cuando se combinan armoniosamente para componer palabras y frases, constituyen un maravilloso vehiculo que permite expresar toda la experiencia y conocimiento acumulado. Así también pasa con los números, debidamente combinados forman el maravilloso mundo de las matemáticas que permiten los cálculos para las construcciones que realizan los arquitectos e ingenieros. Y ¿qué diremos de los tres colores básicos que dan lugar al delicioso mundo multicolor? ¿O las siete notas musicales que permiten la composición de las grandes sinfonías? cada una de estas cosas: letras, números colores y notas musicales parecen insignificantes vistas una a una. Sin embargo, cuando se juntan dan lugar a manifestaciones asombrosas. Los libros del mundo se forman con las letras del abecedario, toda la música que se compone se hace con las siete notas de la escala musical. Lo pequeño es muy importante, sin ello muchas veces no podríamos empezar las cosas grandes. En Juan 6:9 tenemos el ejemplo de una pequeña aportación realizada por un niño, con la cual el Señor hizo un gran milagro.
CUIDANDO LAS PEQUEÑAS COSAS:
Es frecuente ver a familias con problemas, nunca es un espectáculo agradable. Una familia puede experimentar dos clases de problemas. Problemas que vienen de afuera y problemas que vienen de adentro. Aunque ambos pueden ser devastadores, los más difíciles suelen ser los problemas que se originan adentro.
Muchas veces por problemas externos, unen mas a los miembros de la familia, en lugar de separarlos. No ocurre lo mismo cuando los problemas vienen de adentro. Los problemas que se originan adentro se presentan en forma de presiones, maltrato, intransigencia, desamor y todas las demás dificultades que acompañan a la vida carnal cuando actuamos con insensatez, o cuando actuamos con rebeldía, desplantes y hostilidad.
Si hay fricciones entre los cónyuges, o entre padres e hijos, eso es mas difícil de sobrellevar que las luchas externas, especialmente si son consecuencia del pecado de alguien en la familia. Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis” El Señor nos hace esta amonestación, porque él sabe que la carne, el diablo o cualquier otra circunstancia puede hacer estragos en nuestro pensamiento al hacernos dudar de la verdad presentada por Dios en su Palabra. No solamente el Señor nos advierte a no dejarnos engañar, sino a no engañarnos a nosotros mismos.
Por lo tanto es de suma importancia prestar mucha atención a “las pequeñas cosas” que en un momento determinado por pueden llevar no solo al engaño, sino a la destrucción de nuestra familia. Es muy importante hacer una sincera confesión delante de Dios y a la vez una renuncia, de todo aquello que pueda parecernos insignificante, pero que a la luz de la palabra de Dios, esta mal.
“Señor, te confieso mi pecado, y estoy de acuerdo contigo en que lo que he hecho esta mal. Declaro delante de ti la maldad de mis actos. Y ahora te ruego que me perdones y te pido que me lleves siempre por el buen camino”
Ha mas placer en la obediencia que en cualquier estimulo que el pecado le pueda proporcionar a nuestra carne. El pecado satisface a la carne, pero la obediencia a Dios llena el espíritu y la mente. Aprendamos a vivir y a disfrutar del deleite que produce la obediencia a la palabra de Dios.
Deberíamos de aprender a evitar ciertas y determinadas cosas y actitudes en nuestra vida para de esa manera, mantener una atmosfera y un ambiente sano en nuestro hogar. A veces hay “pequeños detalles” que contaminan y perturban la armonía y la paz del hogar (piensa que cosas pueden ser, y procura evitarlas)
Pienso que todos estamos de acuerdo en que el método preventivo es mucho mejor que el correctivo.
METAS
Proponernos de todo corazón dejar todas aquellas “pequeñas cosas” que no agradan a Dios y que además perturban la paz en el hogar.
Pedirle al Señor que ponga en nosotros el deseo genuino de cambiar
Orar cada día por la paz y armonía en nuestro hogar.



