MARES SALADO, Estimando la edad del océano

Concediendo las suposiciones más generosas a los evolucionistas, Austin y Humpreys calcularon que el océano debe tener menos de 62 millones de años. Es importante notar que no es la edad real, sino la edad máxima. Eso significa que las evidencias antes presentadas son consistentes con una edad hasta los 62 millones de años, incluyendo la edad bíblica de aproximadamente 6.000 años.

El cálculo de Austin y Humpreys asume las proporciones plausibles más bajas de entrada y las más rápidas de salida. Otra suposición es que en el comienzo no habría sal disuelta en los océanos. Si asumimos condiciones más realistas en el pasado, la edad máxima calculada sería menor.

Por un lado, Dios probablemente creó los océanos con algo de salinidad para que los peces de agua salada pudieran vivir allí. El diluvio de Noé habría disuelto grandes cantidades de sodio de rocas terrestres. Éste sodio habría acabado en el mar al retirarse las aguas del diluvio. Finalmente, la DSAT (que resulta ser mucho mayor de lo esperado), reduciría aún más la edad máxima.

Conclusión

La salinidad de los océanos es una evidencia importante de que estos, y la Tierra misma, tienen menos de los miles de millones de años requeridos por los evolucionistas, y es consistente con la edad bíblica de 6.000 años. Los océanos son mucho más ‘jóvenes’ que las 'fechas' que los evolucionistas dan para algunas criaturas marinas. En resumen, ¡el mar no está lo suficientemente salado para el gusto de los evolucionistas!

Por supuesto, todos esos cálculos dependen de suposiciones sobre el pasado, tales como las condiciones de partida y la constancia de las velocidades de los procesos, y por ello nunca podrán probar la edad de algo. Para eso, necesitamos un testigo ocular (ref. Job 38:4). El objetivo de los cálculos anteriores es demostrar que aún bajo las propias suposiciones de los evolucionistas sobre el pasado, la verdadera edad de la Tierra es mucho menor de lo que normalmente se dice y que esto no contradice la Biblia.

Referencias y Notas

1. Se sospecha que Europa, una de las lunas de Júpiter, tiene agua líquida bajo su corteza de hielo, pero no se sabe con seguridad.

2. E. Halley, ‘A short account of the cause of the saltiness [sic] of the ocean, and of the several lakes that emit no rivers; with a proposal, by help thereof, to discover the age of the world’ [‘Un corto registro de la causa de la salinidad [sic] del océano, y de los distintos lagos que no emiten ríos; con una propuesta, por ayuda consiguiente, para descubrir la edad del mundo’], Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 29:296—300, 1715; citado en la Ref. 4.

3. J. Joly, ‘An estimate of the geological age of the earth’ [‘Una estimación de la edad geológica de la Tierra’], Scientific Transactions of the Royal Dublin Society, New Series, 7(3), 1899; reimpreso en Annual Report of the Smithsonian Institution, junio 30, 1899, pp. 247—288; citado en la Ref. 4.

4. S.A. Austin and D.R. Humphreys, ‘The sea’s missing salt: a dilemma for evolutionists’ [‘La sal perdida del mar: un dilema para los evolucionistas’], Proceedings of the Second International Conference on Creationism, Vol. II, pp. 17—33, 1990. Este documento debe ser consultado para un estudio más detallado que este breve artículo.

5. W.S. Moore, ‘Large groundwater inputs to coastal waters revealed by 226Ra enrichments’ [Grandes entradas de agua submarina en aguas costeras, reveladas por enriquecimientos de 226Ra’], Nature, 380(6575):612—614, 18 April 1996; perspectiva de T.M. Church, ‘An underground route for the water cycle’ [‘Una ruta submarina para el ciclo del agua’], misma edición, pp. 579—580.

6. M.T. Church, Ref. 5, p. 580, comentarios: ‘La conclusión de que grandes cantidades de DSAT están entrando en el océano costero tiene el potencial de alterar radicalmente nuestro entendimiento del balance masivo químico del océano.’

 

 

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