DISCIPULADO 3ra. Parte

LA SANTIDAD

Ser santos significa vivir apartados del pecado, consagrado y rendir nuestras vidas al Señor. Muchos confunden la santidad con una vida religiosa, guardando costumbres y tradiciones. Sin embargo la santidad no tiene nada que ver con eso.

En el libro de los Hechos podemos ver a la iglesia primitiva incentivando permanentemente a sus miembros a vivir en Santidad. Los apóstoles cuando daban la Santa Cena enfatizaban la necesidad de mantenerse sin pecado con el fin de que no hubiera juicio o muerte en sus vidas. (Hechos 2:42 – 1ª Corintios 11:29 – Hebreos 12:14)

Vivir en santidad significa tener una vida limpia. Cualquiera que aspire a ser usado por Dios en su obra deberá vivir en santidad, pues el Señor solo escogerá a instrumentos limpios por medio de los cuales pueda fluir para hacer su obra. En cualquier área de servicio (alabanza, Escuela Dominical, etc) donde tenemos que dar a los demás, nos tenemos que preparar de una manera diferente en lo que es nuestra vida de santidad.

Debemos de vivir lo mas cerca de Dios que podamos, examinándonos profundamente delante de El cada día, debemos tomar tiempo para que el Señor nos muestre como esta nuestro interior y remueva todo pecado de nuestras vidas, aun aquellos considerados sin importancia. Esta limpieza de corazón debe manifestarse en cada una de nuestras acciones y actitudes.

El pecado oculto, nos quita autoridad y el respaldo de Dios. No debemos nunca echarles la culpa a los demás de nuestros males ni debemos justificarnos, debemos más bien ir delante de Dios y ser sinceros. (Oseas 10:12)

  • Sembrar rectitud para sembrar misericordia.

  • Hacer barbecho, implica quebrantar nuestros corazones delante de Dios.

1ª Timoteo 3:7 nos habla de tener un buen testimonio con los de afuera. Vive reflejando el carácter de Cristo. El amor fue la clave del éxito de Jesús y lo manifestó desde el mismo momento que dejo su trono para hacerse igual a nosotros.

Filipenses 2:1-11 Jesús nos da muestras palpables del verdadero significado del amor, olvidándose de si mismo y poniéndose en el lugar de las personas viviendo con ellas sus aflicciones y problemas e identificándose con la gente.

PRINCIPIOS BÁSICOS:

No estimarnos a nosotros mismos. vs. 6

Despojarnos de nosotros mismos. vs. 7

Tomar forma de siervos. vs. 7

Hacernos semejantes a los hombres (identificaros con su situación) Vs. 7

Humillarnos. vs. 8

Acercarnos considerando al otro como superior. vs. 3

Este es el modelo de un verdadero discípulo de Jesús.

 

 

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