El ARCA DE ORO 3ra. parte

”Harás también un altar de madera de acacia ...y le harás cuernos en sus cuatro esquinas ...y lo cubrirás de bronce ...de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás” Éxodo 27:1-8.

Los cuernos en sus cuatro esquinas, nos hablan del poder de este sacrificio.

El sacrificio: debía ser un animal perfecto y sin mancha: Representa a Cristo, quien no tuvo pecado.

El pecador, al colocar su mano sobre la cabeza del animal, transfería su culpa al inocente que moría en su lugar.

También nosotros, hemos arruinado nuestra vida por nuestros pecados y hemos sido condenados a morir.

Hay una sola manera de escapar: encontrar un sustituto que muera en nuestro lugar; un inocente.

Cristo lo hizo ya, en el Calvario.

·                                    EL LAVATORIO DE BRONCE (fuente)

”Harás también una fuente de bronce... para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies. Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran...” Éxodo 30:18-20.

Purificación mediante el agua.

Para ir a la presencia de Dios, debemos recibir el lavamiento del pecado, por medio del bautismo.
”Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”
Hechos 22:16.

Cristo es el agua de vida. 
“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”
Juan 4:14.

·                                    EL CANDELERO DE SIETE BRAZOS

”Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis brazos de sus lados... y una caña central... y le harás siete lamparillas...” Éxodo 25:31-39.

Era forjado en una sola pieza de oro.

Jesús es la luz. 
“...Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
Juan 8:12.

Nos alumbra a través de su Palabra. 
”Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”
Salmos 119:105.

El aceite representa al Espíritu Santo (Zacarías 4:1-6).

Cuando Cristo vive por medio de su Espíritu Santo en nosotros, somos la luz del mundo. 
”Vosotros sois la luz del mundo... Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”
Mateo 5:14-16.

Los brazos son siete, representando a la iglesia por medio de la cual Cristo iluminó e ilumina al mundo. 
”Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre... los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”
Apocalipsis 1:13, 20.

·                                    LA MESA DE LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN

”Harás asimismo una mesa de madera de acacia ...y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor... Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones ...y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente” Éxodo 25:23-30.

Jesús es el pan de vida. 
“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”
Juan 6:51.

Él desea cenar con nosotros si le abrimos el corazón. 
”He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”
Apocalipsis 3:20.

Desea alimentarnos mediante su palabra y ayudarnos en el crecimiento espiritual. 
”No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Mateo 4:4.

·                                    EL ALTAR DE INCIENSO

”Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia... y lo cubrirás de oro... y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana” Éxodo 30:1-10.

Es un símbolo de la oración.  
“Suba mi oración delante de ti, como el incienso...”
Salmos 141:2 (Apocalipsis 8:3)

Solamente por medio de Jesús pueden llegar nuestras oraciones al Padre como perfume agradable. 
“...Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo”
1 Juan 2:1.