Los últimos tiempos
(Apocalipsis 12)
Me gustaría que
leyéramos juntos el capítulo 12 de Apocalipsis. Éste es uno de los
capítulos más emocionantes de Apocalipsis. Estamos viviendo en los
tiempos finales, y es una época emocionante. Pero no te quedes así,
inconsciente, mejor toma parte. Deja que Dios te use. No como una
persona ultraderechista, conservadora, religiosa y tradicional, sino
como una muy honesta que puede pensar bien las cuestiones, ver la
realidad, y amablemente y con amor articularle a la gente que
necesita salvación.
Tenemos que estar despiertos. Ya llegamos al capítulo 12 de
Apocalipsis y ya vimos acerca del principio de la Tribulación. Pero
una vez que se cambien los gobiernos y este único gobernante
aparezca en escena, será engañado todo el mundo y adorará al
Anticristo.
Hoy en día suceden muchas cosas en el mundo y muchas cosas
están siendo manipuladas. Está pasando la guerra en Irak y no nos
olvidemos de las fuentes de heroína, de la amapola que está
creciendo más en Afganistán. Hace años era en Camboya y Vietnam.
Ocurren muchos juegos de manos.
Aférrate a la palabra de Dios, abre el periódico y verás
cosas de manera un poco diferente. ¿Están conmigo? ¿Están con
ustedes mismos? Bien, mientras no estén fuera de sí.
LEAMOS;
Leemos los versos 1 a 17:
“Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida
del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona
de doce estrellas.
Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría
tormento por parir.
Y fue vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande
dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus
cabezas siete diademas.
Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del
cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer
que estaba para parir, a fin de devorar a su hijo cuando hubiese
parido.
Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las
gentes con vara de hierro: y su hijo fue arrebatado para Dios y a su
trono.
Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar aparejado de
Dios, para que allí la mantengan mil doscientos sesenta días.
Y fue hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus
ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus
ángeles.
Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo.
Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua,
que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue
arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido
la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de
su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado,
el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la
palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.
Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay
de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha
descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco
tiempo.
Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado a la
tierra, persiguió a la mujer que había parido al hijo varón.
Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila, para
que de la presencia de la serpiente volase al desierto, a su lugar,
donde es mantenida por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un
tiempo.
Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un
río, a fin de hacer que fuese arrebatada del río.
Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca, y
sorbió el río que había echado el dragón de su boca.
Entonces el dragón fue airado contra la mujer; y se fue a
hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales
guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de
Jesucristo”.
Pues estudiemos el capítulo 12. Lo he dividido en 4
apartados y éstos los puedes ver independientemente.
Primero vemos a la
mujer. Quizás algunos de ustedes piensan que ya saben quién es esta
mujer (¿se acuerdan del estudio pasado?). Y otros de ustedes se
preguntan: “¿Quién es ella?”.
El segundo apartado en el que se fija el foco del escenario
es el hijo del que está embarazada la mujer.
El cielo es el tercer foco que se menciona.
Y el cuarto foco de este capítulo duodécimo es el dragón o el
diablo.
Vamos a ver los cuatro y haremos una perspectiva expositiva
general. Los miraremos mientras el foco se fija en cada una de estas
cuatro áreas básicas. Pues de esto se trata el capítulo.
En el verso uno se nos presenta la mujer. Me gustaría que
subrayaras en la Biblia de la persona que está a tu lado izquierdo
donde dice: “una grande señal”. En algunas traducciones dice: “un
gran prodigio” o maravilla.
Esto es importante porque la palabra “gran” (megas)
significa “enorme”. Éste es grande, sea lo que sea la señal. Esta
palabra se ha usado para describir la inmensidad del universo y los
tamaños de las estrellas.
Juan nos está diciendo que él vio esta gran señal en el
cielo. Y ésta es la señal: una mujer vestida del sol, y la luna
debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
Y este gran prodigio captó su atención y se pregunta qué exactamente
podía ser.
Ahora la Iglesia Católica y muchos de sus eruditos miran a
la mujer como la Virgen María. Desde luego miran al hijo como Jesús.
Pero desde una perspectiva bíblica, no sería María. Cuando pasas a
través del capítulo y te encuentras con los cinco versículos que
hablan específicamente de la mujer, ves que no se trata sólo de una
mujer que dará a luz en Belén.
Y me gustaría mostrarles un poco de fondo bíblico desde el
libro de Génesis, en el capítulo 37. Pienso que podrás empezar a ver
quién es la mujer incluso antes de que terminemos este estudio. Y si
eres un nuevo lector de la Biblia, es necesario que sepas que
Génesis es justo el primer libro. Aquí José era el soñador pues Dios
le daba muchos sueños.
“Y habitó Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la
tierra de Canaán.
Éstas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad
de diecisiete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el
joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa,
mujeres de su padre: y noticiaba José a su padre la mala fama de
ellos.
Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque le
había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.
Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos
sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.
Y soñó José un sueño y contolo a sus hermanos; y ellos
vinieron a aborrecerle más todavía.
Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:
He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí
que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos
estaban alrededor, y se inclinaban al mío.
Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre
nosotros, o te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron
aún más a causa de sus sueños y de sus palabras.
Y soñó aún otro sueño, y contolo a sus hermanos, diciendo:
He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y
once estrellas se inclinaban a mí.
Y contolo a su padre y a sus hermanos: y su padre le
reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir
yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos a ti a tierra?
Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la
consideración en ello.” (Génesis 37:1-11)
Aquí vemos este cuadro con el sol, la luna y las estrellas.
Son doce estrellas en Apocalipsis y once en Génesis. Israel tiene
doce tribus y por supuesto, José fue uno de los ancianos de Israel
para completarlas.
Este cuadro que vemos, donde la ira del diablo viene sobre
esta mujer, trata sobre Israel. Es el cumplimiento de la profecía de
que las doce tribus de Israel, simbolizado por la mujer, entrarían a
la tierra prometida. A través de Génesis y Éxodo puedes ver cómo se
va formando Israel. Pero los hermanos de José lo odiaban y tenían
envidia de él.
Dice en el verso 2: “Y estando preñada, clamaba con dolores
de parto, y sufría tormento por parir.” Recordamos que Israel sí
sufrió dolores y tormenta cuando el Faraón que le dio posición a
José murió y se levantó otro Faraón que no lo conocía. El Faraón
anterior le encargó todo a José. Este Faraón era malo y odiaba a los
judíos. Entonces Israel sufrió grandes dolores de parto.
Cuando salieron de Egipto, pasó la muerte a través de allí.
Tenían ranas por todos lados; Moisés hizo muchos milagros. Pero esto
no captó su atención. Luego vinieron piojos y todo el agua se
convirtió en sangre. Eran problemas y plagas, una sobre otra. Será
así lo que vendrá al mundo durante el periodo de la Gran
Tribulación.
La última plaga que finalmente captó la atención del Faraón
fue en la que Dios le dijo a Moisés: “Ve al Faraón y dile que todos
los primogénitos, incluyendo a los del ganado, morirán”. Y todos los
primogénitos de Egipto empezaron a morir.
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Dios les había dado una
salida. Y a sus hijos, los judíos, les dijo: “Tome cada familia un
cordero, sin defecto (es un cuadro de Jesús). Si la familia es
pequeña, que lo compartan con el vecino de al lado. Tomarán de la
sangre del cordero y la pondrán en los dos postes y en el dintel de
la casa. Yo veré la sangre en los postes y pasaré de esa casa y
vivirá el primogénito de su familia.” (Éxodo 12) Y de eso se trata
la fiesta de la Pascua. Se celebra con la Cena Pascual (el Seder de
Pesaj) y los pastores Victor Najor y Rob Glickman mostrarán el
significado de cada elemento.
Pero cuando ves el cuadro de los postes y el dintel, y la
corona de espinas y las manos con clavos, y la sangre, te das cuenta
de que es lo mismo cuando se trata de la puerta de tu corazón. Si
tienes la sangre de Jesús, entonces te ha limpiado de tus pecados y
de toda maldad (dice la Biblia en 1 Juan 1:9).
Y en el versículo 2 vemos este cuadro muy pintoresco del
dolor de estos hijos de Israel que pasan a través del mar Rojo.
Vagaron por cuarenta años en el desierto sin ninguna rebaja en los
grandes almacenes. Usaron los mismos zapatos y ropa por cuarenta
años. No tenían comida excepto por esta comida “de ángeles” que
mandó Dios, el maná del cielo. (Salmos 78:24-25)
Vemos desenvolverse este cuadro y me gustaría que hagas caso
de ello. Esta vez puedes subrayar la Biblia de la persona que está a
tu lado derecho.
“Y fue vista otra señal en el cielo”. (Apocalipsis 12:3)
Observa que no fue una gran señal o prodigio sino que es
otra señal. Y como señal, es importante y tiene algo para nosotros.
Quizás cada uno de nosotros la podemos ver desde una perspectiva
diferente.
Vemos el dolor y la tormenta del parto de Israel que se está
presentando, ¿pero cuál es esta otra señal? “Un grande dragón
bermejo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas
siete diademas.”
Acuérdate de que la palabra usada para diadema significa una
corona de un gobernante soberano. Jesús tiene una. Y estas cabezas,
representadas con el dragón, son autoridades y poderes. Se puede
decir que son realeza o gobiernos. Están ligados con el dragón, pues
forman parte de lo que él está haciendo. Están sobre su cabeza.
“Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del
cielo, y las echó en tierra.” (Apocalipsis 12:4)
Es interesante que las estrellas significan ángeles. Había
este conflicto en el cielo; y es el último lugar en donde esperarías
encontrar un conflicto. ¿Pero nunca has encontrado conflicto en la
iglesia? Sí, siempre hay algún conflicto.
Pero fue el diablo el que causó este conflicto. Él dejó su
solio que estaba en medio de la majestad de Dios porque quería estar
al cargo él sólo. Su cola arrastra e influye sobre una tercera parte
de estos ángeles (y sabemos que hay millones de millones de
millones), y los echó del cielo. Se los llevó con él y los
convenció.
Y muchas veces la gente nos convence a ti y a mí a hacer
algo que no es correcto. Y nos hacemos un poco rebeldes.
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