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ADÁN Y LA COSTILLA PERDIDA |
Un
impacto frontal contra un tanque de combustible completamente
lleno, a velocidades de autopista, es una experiencia que a
nadie le deseo. La sorpresa fue haber sobrevivido a ello
–claramente Dios tenía otros planes para mí.
Durante los
5 meses y medio en el hospital, y durante años después, tuve una
serie de operaciones para reconstruir varias partes de mi
cuerpo, especialmente los huesos de mi cara.
Estas
operaciones a menudo requirieron usar mis propios huesos para
hacer injertos. Yo notaba que el cirujano plástico siempre
volvía al lado derecho de mis costillas, a través de la misma
cicatriz horizontal, de hecho, para tomar más hueso para estos
procedimientos. Un día, le pregunté por qué nunca se le agotaba
el hueso. Me miró vagamente y me explicó que él y su equipo
extraían la costilla entera cada vez. ‘Dejamos el periostio
intacto, así que normalmente la costilla crece de nuevo’.
A pesar del
hecho de haber sido entrenado y de haber practicado como médico
general, estaba intrigado; nunca antes me había dado cuenta de
eso. El periostio (el significado literal de esta palabra es
‘alrededor del hueso’) es una membrana que cubre cada hueso–es
la razón por la que se te queda ‘algo’ entre los dientes cuando
muerdes un muslo de pollo, por ejemplo. El periostio contiene
células que pueden crear un hueso nuevo. Sobretodo en los
jóvenes, ‘el periostio de la costilla tiene la admirable
capacidad de regenerar hueso, quizás más que cualquier otro
hueso’.
Los
cirujanos torácicos (del pecho) extraen costillas de forma
rutinaria, y a menudo éstas vuelven a crecer, por completo o en
parte. Mucho depende del cuidado con que la costilla es
extraída; necesita ser ‘pelada’ de su periostio para dejar la
membrana lo más intacta posible. Una razón importante por la que
la costilla es ideal para la regeneración es que los músculos
intercostales ligados a ella le proveen una buena cantidad de
sangre.
Cuando el
cirujano me dijo esto, mi pensamiento inmediato fue–‘¡qué bien,
Adán no tuvo que andar por ahí con un defecto!’ En Génesis 2:21,
refiriéndose a la creación de Eva, leemos:
‘Entonces
Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste
dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su
lugar.’
Sorprendentemente, muchos cristianos han crecido creyendo que el
hombre tiene una costilla menos que la mujer. Tienen el mismo
número, por supuesto. Algunos anti-creacionistas han usado el
hecho de que a los hombres no les falta ninguna costilla para
burlarse de un Génesis literal.
Durante
años antes de mi accidente, cuando alguien me preguntaba sobre
esto yo le respondía algo así:
‘Si su
padre perdió su dedo en una sierra circular, ¿esperaría usted
que todos sus hijos tuvieran un dedo menos? ¿O todos sus hijos,
pero no sus hijas? Claro que no. Las instrucciones del ADN que
son pasadas de un padre a un hijo van en forma de código, como
un escrito–remover una costilla (o un dedo) no cambiaría las
instrucciones en el código, así que toda su descendencia tendrá
todas sus costillas (o dedos).’
Mientras
todo eso es verdad y pertinente, esta información sobre la
regeneración de las costillas añade una nueva y fascinante
dimensión. Dios diseñó la costilla junto con el periostio . Él
sabía con seguridad cómo extraer una costilla de manera que
creciera de nuevo, justo como las costillas lo hacen hoy–sin
requerir ningún tipo de milagro especial.
Adán nunca
tuvo ninguna parte de su caja torácica permanentemente
debilitada, sino que tuvo, por los cientos de años de su vida,
el mismo número de costillas que nosotros tenemos hoy en día.
Notas
1.
Combinada la velocidad de la colisión, en 1986, fue de,
aproximadamente, 180 kilómetros (112 millas) por hora.
2.
Al igual que mi hija Lisa, por entonces con 11 años, quien
milagrosamente escapó ilesa.
3.
Como resultado directo del accidente, tuve un total de 55
sesiones de cirugía bajo anestesia general (la mayoría no
involucraba extracción de costilla).
4.
Cirujano plástico Dr David Pennington, comunicación personal, 7
de mayo de 1999.
5.
Por supuesto, el milagro especial fue la creación de Eva a
partir del hueso y la carne. ¿Por qué de esta manera–por qué no
directamente de elementos simples, o ‘polvo’, como Adán? Todos
hemos pecado ‘en Adán’–y todos podemos ser redimidos por el
sacrificio de Jesucristo, el ‘postrer Adán’ (1 Corintios 15:45).
Así que era importante que todos nosotros, incluyendo a Eva,
fuéramos descendientes de Adán.